En 2025, el arzobispo Ryan Jiménez, presidente de la Conferencia Episcopal del Pacífico, recibió un encargo que condensaba el drama de millones de personas: llevar ante el Santo Padre la voz de comunidades católicas que ven cómo sus tierras desaparecen bajo las aguas.
A poco más de un mes para que comience la COP 31, obispos y fieles de naciones insulares como Kiribati, Tuvalu y las Islas Marshall han preparado un llamado urgente dirigido a Su Santidad León XIV. El mensaje es claro: la inacción climática no es un asunto político, sino una cuestión de supervivencia moral.
"Nos estamos hundiendo literalmente", expresó Jiménez en declaraciones a la Conferencia Episcopal Española, resonando la angustia de comunidades que ya sufren la erosión costera, la salinización de acuíferos y el desplazamiento forzado.
Los católicos del Pacífico piden al Pontífice que refuerce el mensaje vaticano en favor de medidas climáticas concretas y vinculantes. Esperan que la voz de la Santa Sede sea determinante en las negociaciones que se avecinan, recordando que la protección de la creación es un mandato evangélico.
Esta iniciativa refleja cómo la Iglesia Universal responde ante la crisis ecológica global, priorizando las voces de los más vulnerables. El Vaticano ha hecho de la "ecología integral" un pilar de su doctrina social, y ahora estas comunidades esperan ver traducidas esas palabras en acciones políticas en la arena internacional.
La delegación episcopal del Pacífico llegará a Roma con propuestas concretas y testimonios desgarradores que buscan mover la conciencia del mundo católico y de los líderes mundiales.