En un tenso intercambio público, Santiago Abascal ha lanzado acusaciones contra el secretario de la Conferencia Episcopal Española, monseñor García Magán, señalándolo de actuar movido por intereses económicos en materia de inmigración.

"Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso", aseguró Abascal durante sus declaraciones, cuestionando la postura de la jerarquía eclesiástica respecto a las políticas migratorias del Ejecutivo.

Las críticas del político llegan en un contexto de creciente tensión entre sectores políticos y la Iglesia católica española sobre cómo abordar la cuestión migratoria. Mientras algunos sectores acusan a la institución eclesiástica de mantener posiciones alineadas con el gobierno, los obispos defienden su enfoque basado en principios evangélicos.

Desde la Conferencia Episcopal se ha reafirmado que la "prioridad del Evangelio" prevalece sobre cualquier consideración política partidista. Los obispos subrayan su compromiso con los migrantes desde una perspectiva humanitaria y de justicia social, fundamentada en la doctrina de la Iglesia.

García Magán ha manifestado que la posición de la Iglesia no responde a intereses económicos, sino a la responsabilidad moral de acoger al necesitado, tal como enseña Cristo. La institución eclesiástica ha reiterado en varias ocasiones que sus pronunciamientos sobre inmigración emergen del magisterio social de la Iglesia.

Este enfrentamiento refleja las profundas divisiones que existen en la sociedad española respecto al fenómeno migratorio, involucrando no solo a actores políticos sino también a instituciones religiosas históricamente influyentes en el debate público.

La postura de los obispos ha generado tanto apoyo de sectores progresistas como críticas de la oposición, que cuestiona si la Iglesia está siendo utilizada como instrumento político en debates electorales.