Un grave incidente de violencia se registró en Jordania cuando dos hombres armados irrumpieron en una iglesia greco-ortodoxa ubicada en Karak, en el sur del país, durante la celebración de una ceremonia fúnebre.

Según informaron medios locales, los atacantes abrieron fuego contra los asistentes al acto religioso, dejando como saldo diez personas heridas, algunas de ellas con lesiones de gravedad.

Las autoridades jordanas de inmediato activaron protocolos de emergencia y han iniciado una investigación exhaustiva para reconstruir los hechos del ataque y lograr la identificación de los responsables de este acto violento.

Este suceso representa un ataque directo contra una comunidad cristiana en ejercicio de su libertad religiosa, en momentos de particular solemnidad como lo es una ceremonia fúnebre. La Santa Sede sigue con preocupación los acontecimientos que afectan a las minorías cristianas en Oriente Medio, reafirmando la necesidad de garantizar la seguridad y protección de todos los lugares de culto.

Las investigaciones continúan en curso para esclarecer las circunstancias del ataque y determinar los posibles móviles de quienes perpetraron este acto de violencia contra fieles en oración.