Su Santidad ha recibido el alta médica después de que el equipo de médicos del Vaticano realizara una exhaustiva revisión de sus últimos análisis de sangre y una radiografía de tórax que confirmaron su evolución favorable. El Pontífice abandonó el hospital entre los aplausos del personal sanitario y fieles que lo despedían con devoción.
El comunicado oficial de la Santa Sede indicó que el Papa seguirá un período de convalecencia en sus aposentos dentro de los muros vaticanos, donde continuará bajo supervisión médica constante. Los galenos recomendaron reposo relativo y una serie de cuidados específicos adaptados a su condición de salud.
Durante su permanencia hospitalaria, el Pontífice mantuvo contacto con colaboradores y fieles a través de videoconferencias, demostrando su compromiso con las labores pastorales incluso durante la recuperación. Fuentes vaticanas precisaron que los próximos días serán dedicados al descanso y la evaluación continua de su estado físico.
La comunidad internacional católica expresó su alegría ante esta noticia, con manifestaciones de apoyo llegadas desde diferentes partes del mundo. Diversos líderes religiosos y personalidades políticas enviaron mensajes de solidaridad al Santo Padre.
Se espera que el Papa reanude gradualmente sus funciones públicas conforme avance su recuperación. El Vaticano mantiene informada a la prensa sobre cada etapa del proceso de convalecencia, enfatizando la importancia de este descanso terapéutico para garantizar la salud y bienestar del Sucesor de Pedro en los próximos meses.