El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha realizado un llamamiento contundente a la presencia activa de la fe católica en la sociedad, rechazando categóricamente cualquier intención de relegar el cristianismo al ámbito privado o la clandestinidad.

En sus declaraciones, el prelado ha subrayado la importancia de la aportación del catolicismo a la construcción de una sociedad más justa y solidaria, instando a los fieles a no renunciar a su testimonio público de fe. "La clandestinidad no, gracias", ha afirmado con contundencia Sanz Montes, marcando una línea clara respecto a la necesidad de que los católicos mantengan una presencia visible en el debate público.

El arzobispo ha hecho énfasis en que la valentía debe caracterizar a los creyentes en estos tiempos, animándolos a no avergonzarse de sus convicciones religiosas ni a esconderlas por presiones socioculturales. Según sus palabras, la fe cristiana tiene mucho que aportar a las discusiones actuales sobre ética, justicia social y dignidad humana.

Estas declaraciones se enmarcan en un contexto donde la presencia pública de la Iglesia en Europa occidental ha sido objeto de debate, con algunos sectores abogando por una mayor secularización de espacios y decisiones públicas. Sanz Montes, por el contrario, defiende que la voz de los católicos debe ser escuchada en la plaza pública, sin complejos ni inhibiciones.

El mensaje del arzobispo de Oviedo constituye un recordatorio sobre la responsabilidad de los católicos de ser fermento en la sociedad, llevando los principios evangélicos al diálogo social, político y cultural, siempre desde el respeto a las legítimas pluralidades que caracterizan a las democracias modernas.