El presidente de Vox, Santiago Abascal, ha dirigido fuertes críticas hacia la jerarquía católica española, acusando a los obispos de "hacer negocio con la inmigración ilegal". Sus declaraciones llegan tras las manifestaciones públicas del obispo de Canarias, quien ha expresado su preocupación por la situación de los migrantes en el archipiélago.
Abascal sostiene que determinados sectores de la Iglesia católica han adoptado posturas que benefician económicamente de la crisis migratoria, cuestionando así la autenticidad de su labor pastoral. El político español argumenta que existe una desconexión entre los pronunciamientos de la institución religiosa y lo que denomina como intereses económicos subyacentes.
Las críticas del líder de Vox reflejan tensiones políticas más amplias sobre cómo la sociedad española debe abordar la inmigración. Mientras la derecha populista rechaza políticas de acogida amplias, sectores de la Iglesia católica han mantenido históricamente una postura de solidaridad con los migrantes, basada en valores evangélicos de compasión y hospitalidad.
Esta confrontación entre posiciones políticas y eclesiásticas pone de manifiesto divisiones profundas en la sociedad española sobre migración, identidad nacional y responsabilidad social. Los obispos españoles han reiterado su compromiso con los más vulnerables, considerándolo una obligación moral fundamental de la fe cristiana.
Las declaraciones de Abascal generan debate sobre el papel de la Iglesia en asuntos sociales y políticos contemporáneos, así como sobre los límites entre crítica legítima y confrontación ideológica.