En el marco de la inauguración del encuentro privado entre el Santo Padre y la delegación de la Conferencia Episcopal Francesa, el presidente Aveline pronunció un discurso de bienvenida cargado de emotividad y reconocimiento hacia el Pontífice.

Durante su intervención, Aveline expresó con palabras sinceras: «Gracias, el Espíritu Santo ha soplado con gran fuerza», haciendo referencia a la presencia divina que ha guiado los trabajos y reflexiones de la Iglesia francesa en estos tiempos.

El líder de los obispos galos subrayó la importancia de este encuentro en Lourdes, tierra de peregrinación y devoción mariana, como espacio propicio para el diálogo profundo entre la Santa Sede y la jerarquía eclesiástica francesa. En su discurso, reconoció el papel fundamental del Papado en la orientación espiritual de la Iglesia universal.

Aveline también hizo énfasis en cómo la acción del Espíritu Santo continúa renovando y fortaleciendo a las comunidades católicas francesas, permitiendo que enfrenten los desafíos contemporáneos con fe y esperanza. El encuentro privado representa un momento de comunión y discernimiento mutuo entre el Santo Padre y los pastores de la Iglesia francesa.

El Pontífice, por su parte, acogió calurosamente a la delegación francesa, reafirmando el compromiso de la Santa Sede con el acompañamiento y el fortalecimiento de las iglesias locales. Este tipo de encuentros bilaterales son fundamentales para fortalecer los vínculos entre Roma y las conferencias episcopales de todo el mundo.

La jornada en Lourdes se convierte así en un testimonio viviente de la vitalidad de la fe católica y de la disposición de la Iglesia a seguir el impulso del Espíritu Santo en su misión evangelizadora y pastoral.