Hoy se cumple un año del inesperado fallecimiento del Papa Francisco, acaecido el 21 de abril de 2024. Aquellas primeras horas en el Vaticano fueron momentos de profunda conmoción que marcaron un antes y un después en la historia reciente de la Iglesia católica.

El anuncio oficial llegó alrededor de las 12:34 horas, cuando la Sala de Prensa de la Santa Sede confirmó la noticia que el mundo esperaba con angustia. Los cardenales y fieles que se encontraban en la basílica de San Pedro cayeron en un silencio reverente. Las campanas del Vaticano, aquellas que habían sonado incontables veces durante el pontificado de Jorge Mario Bergoglio, tocaron lentamente para anunciar su partida.

Durante esas primeras horas, miles de peregrinos se congregaron en la Plaza de San Pedro. Muchos lloraban, otros rezaban en silencio. El Vaticano, la más pequeña nación soberana del mundo, se preparaba para vivir el sede vacante, ese período de espera que culminaría con el Conclave de 2025.

La muerte del Pontífice marcó el final de un pontificado de más de una década, caracterizado por su énfasis en la misericordia, la defensa de los pobres y su apertura hacia temas de diálogo interreligioso. Sus últimos meses los vivió en silencio, dedicado principalmente a la oración y la reflexión.

Un año después, la Iglesia continúa bajo el liderazgo del Papa León XIV, elegido en el histórico conclave primaveral. Las reformas y visiones del Papa Francisco permanecen vivas en el corazón de la comunidad católica mundial.

Hoy, en esta jornada de recuerdo y reflexión, el Vaticano rinde homenaje a quien fuera el 266º Sucesor de Pedro, cuya memoria sigue inspirando a millones de creyentes en todo el mundo.