En su histórica visita a Angola, el Papa León XIV presidió esta mañana su primera misa en el país africano, marcando un momento significativo para la diócesis de Luanda y para toda la nación.
Durante la celebración eucarística, el Pontífice evocó con profundo respeto el doloroso legado de la larga guerra civil que afectó a Angola durante décadas, dejando cicatrices profundas en la sociedad angoleña. Con palabras de consuelo y esperanza, León XIV reconoció el sufrimiento de millones de angoleños que perdieron vidas, familias y hogares en el conflicto.
El Santo Padre hizo énfasis en la necesidad de que la Iglesia esté presente como instrumento de reconciliación y sanación. Instó a los fieles a superar las divisiones heredadas del pasado traumático, destacando que "solo mediante el diálogo, el perdón y la solidaridad podemos construir un futuro verdaderamente esperanzador".
En su homilía, León XIV subrayó el papel fundamental de las comunidades eclesiales en la reconstrucción del tejido social angoleño, promoviendo valores de convivencia pacífica y desarrollo integral. La Iglesia, enfatizó, no puede permanecer indiferente ante los desafíos de pobreza, educación y justicia que enfrenta el pueblo angoleño.
La presencia papal en Luanda representa un mensaje de esperanza para una nación que, aunque ha avanzado en estabilidad política, continúa cicatrizando sus heridas históricas. León XIV reafirmó el compromiso de la Santa Sede con los pueblos de África, especialmente aquellos que han experimentado sufrimiento extremo.
Esta visita pastoral fortalece los lazos entre Roma y la comunidad católica angoleña, renovando el llamado universal a la fraternidad humana y la construcción de sociedades más justas y equitativas.