Con la inauguración de la torre de Jesucristo y la Santa Misa celebrada en la Basílica de la Sagrada Familia, concluyó ayer una jornada histórica que marcará un hito en la memoria pastoral de las Islas Canarias.

El Santo Padre León XIV presidió personalmente las ceremonias religiosas que congregaron a miles de fieles en Las Palmas de Gran Canaria, reafirmando así el compromiso de la Iglesia Católica con las comunidades del archipiélago canario.

Durante su homilía, el Pontífice enfatizó la importancia de la evangelización y el fortalecimiento de la fe en los tiempos modernos. Sus palabras resonaron profundamente entre los asistentes, quienes manifestaron su devoción y gratitud por la presencia papal en tierras canarias.

La torre de Jesucristo, cuya inauguración oficial fue presidida por Su Santidad, representa un monumento icónico que se suma al patrimonio religioso de Gran Canaria. Esta estructura, erigida con gran solemnidad, constituye un símbolo de esperanza y fe para generaciones presentes y futuras.

El evento contó con la participación de autoridades civiles, eclesiásticas y religiosas de toda la región. La atmósfera de solemnidad y recogimiento caracterizó cada momento de la celebración eucarística, que fue transmitida a través de diversos medios para alcanzar a fieles de todo el mundo.

Esta visita apostólica representa un testimonio del ministerio petrino y la cercanía de la Santa Sede con sus hijos espirituales. El Papa León XIV ha dejado en Las Palmas de Gran Canaria una huella imborrable de bendición y esperanza que perduará en el corazón de los canarios.