Una gran multitud se congregó ayer en el pueblo de Hammoud para asistir al funeral y entierro de las víctimas del atentado terrorista perpetrado el viernes contra la iglesia ortodoxa griega ubicada en la gobernación de Al-Karak, Jordania.

Entre los presentes se encontraban el Patriarca ortodoxo griego de Jerusalén, Teófilo III, y el Patriarca ortodoxo latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, demostrando así la solidaridad ecuménica de las comunidades cristianas ante este acto de violencia.

El sábado, el nuncio apostólico en Jordania visitó a los heridos en los hospitales locales, reafirmando el compromiso de la Santa Sede con las víctimas del atentado. Durante estas visitas, el representante papal expresó que lo sucedido ha ayudado a comprender el valor de la unidad entre las diferentes tradiciones cristianas.

Este acto de terrorismo ha golpeado profundamente a la comunidad cristiana de Jordania, subrayando la importancia de la fraternidad y la solidaridad en tiempos de adversidad. La presencia de las máximas autoridades eclesiásticas refleja el compromiso permanente de la Iglesia con sus fieles y su mensaje de paz.