En la solemnidad de la Santísima Trinidad, Su Santidad León XIV se dirigió a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para renovar el llamado urgente por la paz mundial. El Pontífice enfatizó la importancia de la invocación coral por la paz del Santo Rosario, especialmente durante el mes mariano que hoy concluye.
"Que la Sabiduría Divina ilumine la conciencia de las autoridades y las oriente hacia una paz justa y duradera", expresó el Santo Padre, manifestando su profunda preocupación por los conflictos que aquejan a diversas regiones del mundo.
El Obispo de Roma destacó cómo la devoción mariana y la recitación del Rosario constituyen poderosas herramientas espirituales para interceder ante el Todopoderoso en favor de la reconciliación entre los pueblos. Recordó que María, Madre de Misericordia, acompaña las oraciones de los creyentes en estos tiempos de incertidumbre.
En su mensaje, León XIV subrayó que la paz no es un regalo pasivo, sino el resultado del compromiso constante con la justicia, el diálogo y el respeto mutuo. Instó a líderes políticos y religiosos a escuchar el clamor de los más vulnerables y a trabajar sin cesar por la construcción de un mundo más equitativo.
El Papa también invitó a todos los católicos a mantener viva la esperanza y a confiar en la providencia divina, incluso en momentos de prueba. "Nuestras oraciones no son en vano", afirmó el Pontífice, recordando que la intercessión de la Iglesia es un acto de amor concreto hacia la humanidad.
Finalmente, León XIV impartió la bendición apostólica a todos los presentes, extendiéndola a quienes sufren por causa de la violencia y la injusticia en todo el mundo.