El exportavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Tardà, ha criticado duramente la ovación de siete minutos que recibió el Papa durante su intervención en el Congreso de los Diputados, calificando la respuesta como desproporcionada y cuestionando el mensaje que transmite.

En sus declaraciones, Tardà ha subrayado que "nos equivocamos si olvidamos que, desde la recuperación de las libertades, el principal escollo" ha sido la cuestión religiosa en determinados contextos políticos. El dirigente catalán ha expresado su preocupación sobre cómo se interpreta este tipo de gestos institucionales en un Estado constitucionalmente laico.

Aunque ha mantenido una postura crítica respecto a la ovación, Tardà ha reconocido que él mismo se habría levantado "por respeto" ante la presencia del Sumo Pontífice, diferenciando entre el protocolo diplomático y lo que considera una respuesta excesiva de los parlamentarios.

El exportavoz de ERC ha aprovechado la ocasión para recordar la importancia de mantener la separación entre poderes religiosos y civiles en democracias modernas, especialmente en países con diversidad de creencias y tradiciones.

Las palabras de Tardà se suman a otras voces críticas que han cuestionado la recepción del pontífice en el hemiciclo, generando debate sobre los límites del protocolo parlamentario y la neutralidad institucional respecto a cuestiones religiosas.