La Coronilla de la Divina Misericordia es una oración que Jesús enseñó a Santa Faustina Kowalska en los años treinta. Se reza con un rosario común y dura unos diez minutos. Es tradición rezarla a las tres de la tarde, la hora de la muerte de Jesús, y como novena desde el Viernes Santo hasta el Domingo de la Divina Misericordia.
Cómo rezarla paso a paso
- Al comienzo, reza un Padre nuestro, un Ave María y el Credo.
- En cada cuenta grande del rosario, reza:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero. - En cada una de las diez cuentas pequeñas, reza:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. - Repite los pasos 2 y 3 en las cinco decenas.
- Para terminar, reza tres veces:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero. - Puedes concluir con la jaculatoria: Jesús, en ti confío.
Padre nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.