La ceremonia de beatificación de los misioneros franciscanos conocidos como los «mártires de Georgia» se llevó a cabo en Savannah, presidida por el cardenal Leo, arzobispo metropolitano de Toronto y legado pontificio.

Durante el acto, el cardenal destacó el testimonio ejemplar de los cinco misioneros españoles en su labor evangelizadora entre los pueblos indígenas, subrayando su compromiso inquebrantable con la proclamación de Cristo y su dedicación a la evangelización.

El purpurado enfatizó que el ejemplo de estos mártires puede inspirar profundamente a la Iglesia de hoy, particularmente en su misión por promover la unidad y la reconciliación entre los pueblos. En sus palabras, señaló que «las polarizaciones no provienen de Dios», invitando a reflexionar sobre la importancia de la comunión y el diálogo en el contexto actual.

La beatificación representa un reconocimiento oficial de la virtud heroica de estos religiosos franciscanos, cuya vida y martirio quedan inscritos en la memoria de la Iglesia universal como testimonio vivo de fe y entrega al servicio evangelizador.