Numerosos fieles y peregrinos se congregaron ayer en la Basílica de Santa María la Mayor para participar en una emotiva celebración que marcó el término del mes mariano. La ceremonia, presidida por el cardenal arcipreste Makrickas, convocó a devotos que acudieron a este emblemático templo mariano para elevar sus plegarias.
El acto principal estuvo centrado en la oración del rosario, momento de recogimiento en el que los asistentes expresaron su devoción a la Virgen María. Tras la conclusión de esta plegaria comunitaria, tuvo lugar una procesión con antorchas que iluminó los espacios de la basílica con un simbolismo profundo de fe y esperanza.
La procesión fue concebida como un acto de invocación del don de la paz, en un gesto de intercesión ante los conflictos y sufrimientos que aquejan a diversos pueblos del mundo. Los fieles caminaron portando antorchas encendidas mientras encomendaban a la Virgen María las intenciones por la paz en las regiones afectadas por la violencia y el dolor.
Esta celebración reafirma el rol de la Basílica Liberiana como centro de espiritualidad y encuentro para la comunidad católica, especialmente durante los períodos dedicados a la veneración mariana. El acto evidencia la permanente disposición de los fieles para interceder por la paz mundial a través de la mediación de María.