En un amplio mensaje dirigido al pueblo ecuatoriano, los obispos del país han puesto de manifiesto su profunda preocupación por los grandes desafíos que enfrenta la nación, identificando la unidad como el reto más significativo en estos momentos.
Los prelados subrayan la importancia de que la ley vaya de la mano del respeto a los derechos humanos, enfatizando que cualquier medida legislativa debe fundamentarse en principios que protejan la dignidad de todas las personas sin excepción.
Ante el próximo proceso electoral, la Conferencia Episcopal ecuatoriana hace un llamado expreso a la población para que participe votando con conciencia, entendiendo que cada voto representa una responsabilidad cívica y moral con el futuro del país.
En su mensaje, los obispos renuevan su confianza en la familia, considerándola como escuela de amor y espacio privilegiado para transmitir la fe y construir la paz en la sociedad. Esta posición refleja la visión de la Iglesia respecto al papel fundamental que juega la institución familiar en la formación de valores y en la construcción de una convivencia pacífica.
El pronunciamiento de los prelados ecuatorianos se enmarca en el compromiso histórico de la Iglesia Católica por acompañar a los pueblos en momentos de incertidumbre política y social, ofreciendo perspectivas éticas que trasciendan las divisiones partidarias y promuevan el bien común.