En la provincia de Zaragoza existe un pequeño municipio que guarda una peculiar distinción dentro de la historia eclesiástica española: ser el único pueblo del país oficialmente excomulgado por la Iglesia católica. Con apenas 88 habitantes, este municipio se ha convertido en un lugar envuelto por leyendas y tradiciones que lo hacen único.
La localidad destaca especialmente por mantener viva una celebración tradicional que se realiza cada 31 de octubre, conocida como la Luz de las, una festividad que forma parte del patrimonio cultural del lugar y que atrae la atención de quienes desean conocer más sobre las costumbres y la historia de esta comunidad.
La excomunión oficial que pesa sobre este municipio representa un episodio singular en la relación entre la Iglesia católica y los pueblos españoles, diferenciando a esta localidad de cualquier otro municipio en el territorio nacional. A pesar de esta circunstancia, la comunidad ha mantenido sus tradiciones y ha preservado su identidad cultural a lo largo de los años.
La combinación de su pequeño tamaño demográfico, su estatus único de excomunión eclesiástica y sus celebraciones tradicionales ha convertido a este pueblo en un referente de interés histórico y cultural. La festividad que conmemora cada año mantiene viva la memoria de las raíces del municipio y atrae a curiosos y estudiosos de la historia religiosa y cultural española.