El arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, expresó su profunda gratitud al Papa por su rol decisivo en las gestiones diplomáticas hacia la paz en Ucrania. Durante sus intervenciones, Shevchuk reconoció las llamadas telefónicas que el Pontífice realizó a los líderes Putin y Zelensky como actos proféticos y fundamentales.

"Sin él, la tregua habría sido imposible", afirmó el jerarca ucraniano, subrayando la importancia de la mediación papal en los momentos críticos del conflicto. Shevchuk describió al Santo Padre como "la voz de quienes no tienen voz" en Ucrania, reconociendo su compromiso con los más vulnerables.

El jefe de la comunidad greco-católica también reflexionó sobre las consecuencias devastadoras de la guerra, describiéndola como un "demonio" que convierte a las personas en esclavos. En su mensaje, abordó las tragedias que enfrentan las familias ucranianas, los desafíos que representa la temporada invernal y la situación de jóvenes que se encuentran en condición de "huérfanos sociales" por las circunstancias del conflicto.

Asimismo, Shevchuk manifestó preocupación por nuevas amenazas globales, incluyendo los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial, considerándolos riesgos adicionales para la humanidad en tiempos de crisis.

Las palabras del arzobispo constituyen un testimonio del papel que la Santa Sede ha desempeñado en la búsqueda de soluciones pacíficas al conflicto ucraniano, reafirmando el compromiso de la Iglesia Católica con la paz y la defensa de los derechos humanos.