Lecturas de la misa
- Primera lecturaCarta de San Pablo a los Efesios 4,32.5,1-8
- SalmoSalmo 1,1-2.3.4.6
- EvangelioEvangelio según San Lucas 13,10-17
Jesús cura en sábado a una mujer encorvada por una enfermedad durante dieciocho años. El jefe de la sinagoga protesta porque la curación ocurre en día de reposo, pero Jesús le responde con una pregunta que expone su hipocresía: si desatan animales en sábado para beber, ¿por qué no liberar a esta hija de Abraham de sus cadenas? La multitud se alegra ante la maravilla.
«Esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada dieciocho años, ¿no podía ser librada en sábado?»Evangelio según San Lucas 13,10-17
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El episodio que hoy nos presenta Lucas nos coloca frente a una tensión muy humana: la tensión entre las normas y la compasión, entre la letra de la ley y su espíritu más profundo. Jesús no viene a abolir la ley del sábado, sino a revelarnos lo que realmente significa.
Esa mujer encorvada durante dieciocho años es mucho más que un personaje en una historia antigua. Ella representa a todos nosotros cuando nos vemos atrapados en nuestras limitaciones, nuestras enfermedades físicas y espirituales, nuestros miedos y culpas. Su enfermedad la mantiene literalmente doblada, incapaz de ver el horizonte, condenada a mirar siempre hacia abajo. Satanás la tenía aprisionada, dice el texto. No es solo una enfermedad médica: es una esclavitud.
El jefe de la sinagoga representa algo que todos llevamos dentro: el legalismo, la rigidez, la preocupación por cumplir reglas antes que por las personas. Él no ve a la mujer; ve una violación del precepto. Para él, las reglas importan más que la liberación. Y aquí Jesús hace algo magistral: no discute si se puede o no curar en sábado según la ley. Simplemente le pregunta: ¿tú mismo no haces excepciones cuando te conviene? Todos desatamos nuestro asno o nuestro buey en sábado cuando lo necesitamos. ¿Por qué no la misma misericordia para una persona?
¿Cómo vivir esto hoy? Piensa en las personas que te rodean. ¿Cuántas veces priorizamos nuestras comodidades, nuestras rutinas, nuestras "reglas personales" antes que la necesidad del otro? Quizá no des una curación milagrosa, pero tu acto de compasión puede ser sanador. Un jefe que flexibiliza horarios para un empleado en crisis. Un amigo que cancela sus planes porque alguien necesita ser escuchado. Una familia que abre la puerta a quien está solo. Una iglesia que acoge sin prejuicios.
La verdadera observancia religiosa no consiste en no "quebrantar" reglas, sino en entender que toda norma existe al servicio del amor. Si tu religiosidad te hace indiferente ante el sufrimiento ajeno, no es verdadera. Si tu moralidad te vuelve duro y crítico en lugar de compasivo, algo no está bien.
Hoy, el Señor nos invita a enderezarnos también nosotros: a liberarnos de esa postura de rigidez y dureza, y a ver en cada persona a una hija o hijo de Abraham que merece nuestra misericordia.
Oración
Jesús, tú que viste a esa mujer y la llamaste por su dignidad, ayúdame a ver con tus ojos a quienes me rodean. Libérame de la tentación de esconderme detrás de reglas cuando podría actuar con amor. Dame un corazón que prefiera siempre la compasión, y una fe que se demuestre en obras. Amén.
San Jose Gregorio Hernandez Cisneros
San José Gregorio Hernández Cisneros fue un misionero y apóstol de la fe cuya vida ejemplifica la entrega total al Evangelio en América Latina.
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